Noche de miedo (2011)
La Noche de miedo de 2011 es un remake de una de esas pelis de culto de los 80. No se puede decir que hayan inventado la rueda, pero funciona como producto de entretenimiento que es precisamente el objetivo
La Noche de miedo de 2011 es un remake de una de esas pelis de culto de los 80. No se puede decir que hayan inventado la rueda, pero funciona como producto de entretenimiento que es precisamente el objetivo
La sensación de Los misteriosos asesinatos de Limehouse no es de miedo, sino de desidia al estar viendo un relato absolutamente predecible y cuyo único interés es el ver hasta qué nivel de estupidez pueden llegar las acciones de los personajes.
Estoy segura de que si no hubiesen existido las adaptaciones prevas de Agatha Christie, Asesinato en el Orient Express habría sido una de las películas de las que todo el mundo habla en su estreno. Es una verdadera lástima que exista la versión de Sidney Lumet que llevó a la pantalla esta historia en los 70.
En su sentido más profundo, no puedo estar más de acuerdo con Wonder. Sin embargo, su forma de exponer los personajes me ha resultado manipuladora, lacrimógena y demasiado idealista, un panfleto norteamericano sobre la aceptación y la recompensa por el esfuerzo realizado.
Debo confesaros que no sabía que La promesa era un guion original. Creía que nos querían contar toda la historia de uno de esos típicos libros tipo Doctor Zhivago porque hay demasiadas idas y venidas, elipsis, demasiados momentos de “a ver con quién acaba el prota” y demasiadas escenas de todo.
Ganadora del premio a la mejor película de animación en los Blogos de Oro, Your Name destaca por ser un anime que ataca directamente el corazón sin ofrecer la típica cursilada.
La batalla de los sexos tiene varios problemas, pero el más gordo es que no sabe cuál es la historia principal y cuáles las secundarias.
Héroes en el infierno se comporta más como la constatación de que existen cierto tipo de arquetipos de la masculinidad norteamericana que como una oda a un grupo de trabajadores que se juegan la vida por las vidas de los demás.
En Crudo no vais a ver la típica película de terror. Tampoco vais a ver la típica película independiente. Deshaceos de todo prejuicio dentro de lo que buenamente podáis y disfrutad de la historia de Justine, una chica vegana que se descubrirá a sí misma al entrar en la Facultad de Veterinaria.
Cuando una ve los carteles tan bien montados de Suburbicon tiende a pensar que va a ver otra nueva genialidad de los Coen. El resultado dista mucho de estar al nivel salvo ciertas escenas en donde el poder del guion nos demuestra que la relación entre las palabras y unos buenos actores significa éxito seguro.
En La seducción podemos disfrutar de una película con una factura cuidada en ciertos aspectos y no tanto en otros. Pese a que la iluminación es uno de sus puntos fuertes al depender únicamente de luz natural o de las velas que aparecen en pantalla, hay otros elementos del film que ya no están tan cuidados.
En The Square veremos maestros del marketing que pretenden abrir polémicas para generar visitas, pedantería hasta niveles inimaginables sobre unos montículos de grava, la superioridad de los entendidos frente aquellos que se dedican a vivir en el extrarradio o la violencia y el caos para «hacer arte».
En The Ritual estamos ante una de esas películas de terror que tienen bien diferenciadas dos partes: la primera y más interesante, la película sobre el terror a lo desconocido, a lo primitivo.
Con uno de los carteles más horribles que he visto para películas de cierto caché se presenta Florence Foster Jenkins, el biopic de una coitada que cree ser una gran cantante de ópera por la adulación que recibe de, se supone, su círculo de confianza.
En situaciones extremas el ser humano es sorprendente. Así se presenta Fuerza mayor, la película de Ruben Östlund, con el relato de una familia sueca de bien que se va de vacaciones a esquiar a los Alpes franceses y viven una situación cercana a la muerte que les dejará tocados emocionalmente.