Wonder (2017)

Wonder

No quiero parecer insensible, pero Wonder me ha parecido un melodrama que recuerda a tantos otros. Wonder carece de cualquier atisbo de comportamientos abusivos, de incomprensión, de suciedad o malas palabras. La constante de la película es utilizar al protagonista como voz de la conciencia de la humanidad, utilizando un discurso en el que todo el mundo debe llevarse bien al margen del aspecto físico.

En su sentido más profundo, no puedo estar más de acuerdo con Wonder. Sin embargo, su forma de exponer los personajes me ha resultado manipuladora, lacrimógena y demasiado idealista, un panfleto norteamericano sobre la aceptación y la recompensa por el esfuerzo realizado.

El mayor problema de Wonder está en sus personajes. La madre deja su tesis universitaria para educar a su hijo en casa. Su padre, capaz de pagar 20 operaciones de recontrucción facial a su hijo trabajando unas pocas horas al día, siempre está de buen humor y pone el contrapunto a la madre preocupada por el bienestar de su hijo. La hermana, comprensiva hasta decir basta con la atención que recibe su hermano pequeño en comparación a la de ella, tiene que lidiar con una amiga que de repente se vuelve pija y la ignorancia de su familia respecto a la vida de ella misma.

Pero tranquilos, todo acaba bien. Pese a que…

Spoiler

Resulta que matan al perro para que el público llore más. Un truco barato porque ya desde el principio veíamos que la familia tenía un perro de edad avanzada que, pese a que no mostraba ninguna enfermedad ni cansancio, le da un toque triste para contagiar los llantos.

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En resumen, Wonder no me ha convencido. Se trata el tema del bullying de forma condescendiente y demasiado light. Todo se arregla con cuatro palabras. Todos se llevan bien. Todos son buenos y maravillosos. No creo que haga falta incluir villanos tampoco. Pero lo que sí me gustaría en este tipo de películas, es que no modifiquen el carácter de los personajes a voluntad para convertirlos todos en personas excepcionales sin tonos grises.

Lo mejor y lo peor

Lo mejor: Mal que me pese, Julia Roberts y Owen Wilson.

Lo peor: El guion. Los personajes y su desarrollo.

Puntuación

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