Florence Foster Jenkins (2016)

Florence Foster Jenkins

Con uno de los carteles más horribles que he visto para películas de cierto caché se presenta Florence Foster Jenkins, el biopic de una coitada que cree ser una gran cantante de ópera por la adulación que recibe de, se supone, su círculo de confianza.

Como no podía ser de otra manera, Meryl Streep resultó nominada al Oscar por su papel de Florence Foster Jenkins, un papel muy difícil porque parece arduo imposible no caer en la sobreactuación e histrionismo. Meryl Streep muestra, de nuevo, su vis cómica la que, sorprendentemente, se le da bastante bien. Es una pena que la trama no acompañe a este gran esfuerzo y el metraje se alargue convirtiendo esta triste historia en un melodrama romántico.

Entiendo que lo que Stephen Frears quiere mostrarnos es la pasión por la ópera de la protagonista. Una pasión tal que hasta intenta dedicarse a ello sin tener capacidad ni habilidad, sino simplemente voluntad. Florence Foster Jenkins es el ejemplo de que tan solo con voluntad no se consigue nada. Es decir, ese sueño americano de que “si quieres, puedes” es una de las mentiras más grandes que ha parido la humanidad. Una de esas mentiras que te destrozan si no logras lo que quieres.

Pero con el personaje no funciona eso. La corte de aduladores es muy fuerte. Tener dinero también te facilita las cosas. Así que con un marido que te miente descaradamente sobre tus dotes de canto, un famoso profesor que no para de decirte que eres buenísima y nadie que te diga que no sabes cantar.

Sin embargo, más tarde entendemos que su marido actual (Hugh Grant) se encarga de proporcionarle todo lo que pueda para disfrutar de sus últimos años de vida, ya que a causa de la sífilis que le contagió su primer marido Florence no puede tener relaciones sexuales, ni tocar el piano ni vivir una vida sin dolor.

Finalmente, pese a que nos quieran hacer reír con los tremendos gallos de Meryl Streep (vuelvo a remarcar la dificultad de esta actuación), no me ha hecho demasiada gracia igual que el personaje de Simon Helberg, el pianista gay que intentó colar una relación amorosa con Florence Foster Jenkins para sacar provecho a su herencia. Pero eso ya es otra historia.

Yay & nay

Lo mejor: La actuación de Meryl Streep. La ambientación.

Lo peor: Una trama alargada. No es tan comedia como se pretende vender.

Puntuación

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