La resurrección de Louis Drax (2016)
En La resurrección de Louis Drax, para un espectador un poco atento, el pastel se puede descubrir en pocos minutos.
En La resurrección de Louis Drax, para un espectador un poco atento, el pastel se puede descubrir en pocos minutos.
En este especial os traigo la lista de mis 13 escenas musicales favoritas en películas que no son musicales propiamente dichos. ¿Queréis saber cuáles son?
Hereditary es el ejemplo del cine de terror y, por eso, me ha encantado comprobar que la propuesta estaba al nivel de las críticas.
En Blackwood el mayor problema de Rodrigo Cortés y de los guionistas es que se deben a la novela Down a Dark Hall de Lois Duncan.
I Kill Giants es otro nuevo intento de acercar la fantasía al público familiar. De todos modos, si para ello tenemos que aguantar tal bodrio, mejor apagar la tele.
Contratiempo forma parte de esa hornada de películas de suspense españolas que tantas alegrías nos ha dado en los últimos años.
La película de Mary Shelley no es como me esperaba. Aun así, podemos encontrar secuencias interesantes si esperamos hasta el final.
El fundador es una película interesante en la medida en la que te interese conocer cómo surgió una de las mayores empresas del mundo.
Nunca me abandones nos cuenta una historia de transformación de unos niños en unos seres conformistas con su objetivo de vida impuesto por el gobierno.
Tully nos presenta a una madre de dos hijos, embarazada del tercero, trabajadora y ama de casa, con un marido que la quiere pero que no ayuda demasiado en las tareas del hogar.
Ridley Scott nos cuenta cómo se produce y desarrolla el secuestro del nieto de John Paul Getty, el hombre más rico del mundo. ¿Suena poco interesante?
El hilo invisible me ha parecido una película fallida. Entiendo su objetivo, pero la historia «de amor» no me aporta el más mínimo interés.
Tiene sentido que Cargo esté basada en un cortometraje. Es en este formato cuando determinadas historias funcionan. ¿Por qué arriesgarse en un largo?
En El editor de libros se nos presenta el trabajo de reescritura desde dentro, con imágenes convencionales sobre el trabajo entre un editor y un escritor.
No puedo negar la calidad de los números de baile de El gran showman y el carisma de Hugh Jackman, pero no han conseguido que les dé una buena nota.