13 escenas musicales en películas que no lo son

Escenas musicales

En el especial de hoy os traigo la lista de mis 13 escenas musicales favoritas en películas que no son musicales propiamente dichos. Supongo que habrás visto todas las películas de la lista pero, por si acaso, si ves algún título que no te suene, puede que el texto contenga spoilers para ti. ¿Te atreves a saber qué escenas son?

Reservoir Dogs

Si hay alguna escena en Reservoir Dogs que nos quede en la retina, más allá de la discusión del inicio en donde la banda discute sobre qué trata Like a Virgin de Madonna, es el bailecito y posterior corte de oreja (que no vemos en pantalla) del Sr. Rubio al policía secuestrado por los atracadores del protagonista. Según THR, parece que Michael Madsen ni siquiera había oído el tema de Stuck in the Middle with You de Stealers Wheel antes de su primera toma. El guion simplemente indicaba que el Sr. Rubio bailaba como un maníaco mientras sonaba la canción.

Se hicieron solo tres tomas para esta escena con un Michael Madsen improvisando el baile de una canción que nunca había oído. ¿El resultado? Siempre nos quedará grabada la canción y la escena.

El pianista

Pese a que es probable que recuerdes más el Nocturno en do sostenido póstumo de Chopin de la película El pianista de Roman Polanski, la escena que contiene la Balada nº 1 en sol menor es la que más me gusta de toda la película. El protagonista, tras años de penurias en los que se ha escondido, le han traicionado y ha pasado hambre a causa de la persecución nazi en Polonia, consigue encontrar una lata de comida que no puede abrir al carecer de abrelatas. Intenta abrirla desesperadamente con lo que va encontrando pero no lo consigue, aunque parece que, en un último intento, es capaz de hacer un agujero. Se cae la lata y…

…llega a los pies de un capitán alemán con el que mantiene un diálogo tensísimo en el que insta al prota a tocar el piano. El débil Szpilman, muerto de hambre y frío, sin dejar de lado su lata de comida, se acomoda en una silla y, durante unos segundos, parece que no asume que después de tanto tiempo va a volver a sentir el tacto de las teclas en sus dedos. Se toma unos segundos para decidir qué tocar y comienza la balada de Chopin. Tras los primeros acordes, parece que tiene los dedos entumecidos (00:32) y no será capaz de convencer al militar nazi de que es un pianista. Sin embargo, en el 1:22 la fotografía acompaña al ánimo del protagonista, que se siente en su burbuja musical aunque esté rodeado de miseria.

Casi famosos

Casi famosos fue una de mis pelis preferidas desde su estreno, quizá por esa mezcla de realidad y ficción en torno a la música rock de los años 70. Pero hay una escena en la que la banda ficticia de Stillwater está a punto de romperse cuando su guitarrista principal (trasunto de Glen Frey de The Eagles), después de enfadarse a causa de las drogas, abandona la gira por Estados Unidos para ponerse hasta arriba en una casa llena de fans. El manager de la banda convence a Russell Hammond de que vuelva al grupo pero, obviamente, los miembros acogen al guitarrista con miradas frías y tensión en el ambiente.

Pero la música y la letra de Tiny Dancer de Elton John es capaz de volver a unir a la banda, unidos por la música, dándole la bienvenida a uno de los miembros más importantes del grupo, para que se sienta aceptado.  Tiny Dancer funciona como la reconciliación de los “habitantes de Doris” para seguir con la gira unidos como banda de rock.

Wayne’s World: ¡Qué desparrame!

Decir que Bohemian Rhapsody de Queen es un temazo no es descubrir la pólvora, todos lo sabemos. Sin embargo, cuando se estrenó Wayne’s World: ¡Qué desparrame! las ventas del single volvieron a aupar la canción al número 1 en ventas 17 años después. Y no es de extrañar. La escena de los créditos iniciales de la película nos presentaba a unos rockeros tarados haciendo una especie de playback (lo que ahora llamamos lip-sync) y haciendo el movimiento de cabeza típico de los heavys cuando llega el solo de guitarra de Brian May.

Si has visto la película (o incluso si no la has visto) es más que probable que hagas lo mismo cada vez que suene en tu radio Bohemian Rhapsody. Este momento es el ejemplo de cómo se vive una canción en un coche, un momento aprovechado estupendamente por James Corden en su Carpool Karaoke.

Tiempos modernos

En esta escena de Tiempos modernos los protagonistas de la película, un trabajador de fábrica en paro tras una baja por estrés y una vagabunda, consiguen trabajo al fin en un restaurante. Con lo que ganan en este nuevo trabajo podrán comprar comida y arreglar su chabola, pero para eso deben actuar para los clientes. Sin embargo, el trabajador no consigue aprenderse la letra de la canción que debe interpretar y, por eso, se la apunta en los puños de su camisa… que pierde antes de empezar a cantar.

No se debe oír esta canción sin saber su contexto, ya que era la primera vez que se oía la voz del personaje de Charlot, lo cual supuso un gran impacto en el público de la época. Como no podía ser de otro modo, el personaje debe improvisar y se gana al público con una letra inventada. Charabia se convierte, entonces, en una mezcla de idiomas (italiano, francés, inglés, alemán…) y de palabras inventadas que funciona perfectamente por la interpretación de Chaplin haciendo su propia versión de la canción Je cherche aprés Titine.

Blow-Up (Deseo de una mañana de verano)

Pese a que Boyero odia esta película de Antonioni, si estáis interesados en conocer un poco más el ambiente del Swinging London de los 60 no os la podéis perder. Sobre todo una escena en la que aparecen los Yardbirds de Jeff Beck y Jimmy Page en la que interpretan Stroll On (Train Kept A-Rollin), una especie de versión del tema Train Kept A-Rolling utilizando el riff para su propia canción.

La escena representa a la perfección el ambiente musical de hace 50 años en Londres, no solo por la actitud del grupo en el local, sino también por el público. Quizá sea una escena incómoda de ver porque no se pretende contar una historia al uso sino retratar una atmósfera con un hilo argumental. El protagonista experimenta la esencia hipster de su época, en la que el público pasa de la pasividad a la euforia en segundos, lo que desemboca en violencia. Por otro lado, el tema elegido me encanta y es uno de los clásicos del rock.

Alta fidelidad

Hoy sabemos que Jack Black, si quiere, es capaz de cantar bien. Quizá su excéntrica personalidad le juegue malas pasadas tanto en sus papeles como en su carrera dentro de Tenacious D pero en Alta fidelidad todavía no lo conocíamos demasiado bien. En la película, Jack Black interpreta a uno de los trabajadores de la tienda de música del protagonista y pretende que su grupo, Sonic Death Monkey (también llamado Kathleen Turner Overdrive), toque patrocinado por la tienda de su jefe. Por sus gustos y su forma de ser, todo parecía avocado al desastre, pero resulta no ser así.

Sonic Death Monkey interpreta una versión Let’s Get In On de Marvin Gaye quizá con demasiadas exageraciones de Jack Black. Sin embargo, en la época de estreno de Alta fidelidad no había tantas formas de acceder a spoilers, así que el final de esta peli era toda una sorpresa hasta que se convirtió en una peli de culto.

Todo en un día

Todo en un día es uno de esos clásicos adolescentes de los 80. Ferris Bueller es un listillo que se pira las clases de su instituto con toda clase de artimañas, engañando al propio instituto y a sus padres. No así a su hermana, que siempre sospecha de su hermano porque sabe muy bien cómo se comporta. En una de estas salidas, Ferris recoge a su novia del instituto con el coche de su mejor amigo y, juntos los tres, se van a Nueva York a pasar el día.

En cierto momento, Ferris desaparece y, de repente, lo vemos en una cabalgata protagonizando el playback de las versiones de Danke Schön de Wayne Newton y de Twist and Shout de The Beatles, originales de Bert Kaempfert y The Top Notes, respectivamente, desatando la locura. Ambas canciones funcionan como ejemplo del carisma de Ferris.

Scott Pilgrim contra el mundo

Hay bastantes escenas musicales en Scott Pilgrim sin que la película pueda considerarse un musical. Cada grupo que aparece en la película tiene asignado un grupo de pop-rock en la vida real que compuso las canciones. Por ejemplo, las de Sex Bob-omb están compuestas por Beck, Crash and the Boys por Broken Social Scene y Clash at Demonhead por Metric. Es la escena en la que se interpreta Black Sheep de Clash at Demonhead esa escena en la que conocemos que la banda está formada no solo por la ex de Scott, sino también por uno de los ex de Ramona Flowers y que, además, estos dos ex son pareja.

Como grupo de éxito, Clash at Demonhead interpreta la canción con el público entregado excepto por los personajes protagonistas con un montaje muy pop. La canción mola, el montaje también y, en realidad, es una escena maravillosa que conjuga perfectamente la música con los sentimientos de los cuatro principales involucrados.

Hermanos por pelotas

Esta versión de Sweet Child O’Mine de Guns N’ Roses es quizá la mejor de la banda y aparece de forma inesperada en una comedia absurda. La personalidad controladora del personaje de Adam Scott se hace patente cuando su mujer y sus dos hijos comienzan a cantar los primeros acordes a capella con una precisión milimétrica y cero emoción.

La verdad es que la escena es bastante divertida pese a que Kathryn Hahn cante obligada su parte mientras su marido en la ficción la presiona para que ponga más interés.

La boda de mi mejor amigo

Quizá la escena más recordada de la comedia romántica protagonizada por Julia Roberts sea aquella en la que todo un restaurante acaba cantando el clásico escrito por Burt Bacharach y Hal David I say a little prayer (aunque la grabación la cantó Dionne Warwick y la popularizó Aretha Franklin). Comienza como un pequeño juego sin maldad, en el que el personaje de Rupert Everett cuenta, durante una comida familiar, cómo conoció al personaje de Roberts. Los dos personajes fingen estar comprometidos y, mientras todo el mundo está distraído cantando, el personaje de Julia Roberts y el de Dermot Mulroney intercambian miradas como antiguos crush.

Risky Business

¿Quién no se ha paseado en pelota picada cuando tienes la casa para ti solo? Tom Cruise nos hace gracia y nos encanta porque en esta escena nos identificamos completamente cuando suenan los primeros compases de Old Time Rock and Roll de Bob Seger. Es curioso cómo, sin embargo, la gente recuerda esta escena con Tom Cruise llevando gafas de sol y camisa blanca cuando, en realidad, eso sucedió en la serie The Nanny e interpretado por el gran Niles (Daniel Davis) cuando se queda solo en la mansión de su jefe.

Big

Algo tan “simple” como una canción de los años 30 llamada Heart and Soul compuesta por Hoagy Carmichael en la música y con letra de by Frank Loesser forma parte de la esencia de Big. Es imposible no recordar el momento en el que el personaje de Tom Hanks y su jefe vuelven a la infancia encandilando al público.

Y tú, ¿tienes alguna escena musical preferida en alguna película que no lo es? ¿Echas de menos que no estén en esta lista Beetlejuice, Napoleon Dynamite o La vida de Brian? No te cortes y házmelo saber en los comentarios.

8 comentarios en “13 escenas musicales en películas que no lo son

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