Aquaman (2018)

Aquaman 2018
Aquaman

Si te pones pelis como Aquaman asumes que no vas a ver una obra de arte. Tampoco es lo que se pretende. Tras más de dos horas de metraje puedes concluir que por supuesto no lo es.

Los que me conocen, saben que no soporto las películas de superhéroes, sean de DC o sean de Marvel.

Hay casos en los que me lo paso bien y otros que me lo paso muy bien. Pero, desde luego, no es el género que más me gusta.

Digamos que Aquaman es la típica película de superhéroes que suele no gustarme. Nos cuenta el origen del protagonista, su evolución y su transformación en figura carismática.

Carisma que, por otro lado, solo puede tener por la personalidad propia del actor que lo interpreta: Jason Momoa.

Una película de superhéroes del montón

Pese a que Aquaman es un personaje que hemos visto en otras películas como Batman v Superman o Liga de la justicia, le faltaba su aventura en solitario. Nos encontramos con la típica estructura de crecimiento de un persona desde su truculenta infancia hasta convertirse en alguien adorado como un dios tanto en tierra como en los mares.

Sabiendo esto desde el inicio, ya que es así como nos lo vendían, la única esperanza en esta historia estaba en quién dirigiría todo esto. James Wan (Expediente Warren) ha creado una historia de rutina con el asiduo en el universo DC Geoff Johns y Will Beall, quien también ha coescrito el guion con David Leslie Johnson-McGoldrick.

Con este panorama, el resultado es una simple película del montón, muy recargada en aspectos visuales, con una duración excesiva y, aun así, no es el desastre que se podría suponer en un primer momento.

Las bondades de Aquaman

Pese a contarnos una trama de lo más evidente, simple y predecible, su sencillez hace que se centre totalmente en la trama principal y toda la acción sigue al protagonista y a su búsqueda.

Aunque este aspecto sería un hándicap para cualquier otra película, en Aquaman se convierte en un punto fuerte al simplificar lo que, en otros filmes, se convierte en una complicada maraña de idas y venidas, subtramas y marañas que poco aportan a la historia del héroe.

Porque Aquaman solo pretende sobresalir en un sentido: en el visual. Sí peca de cierta exageración en el clímax final, pero es un producto entretenido con mensaje ecologista.

Sin embargo, creo que el mayor acierto de esta película es su casting. Elegir a Jason Momoa para interpretar a Aquaman es una elección tan adecuada, que no es posible imaginar a otro actor para interpretar este papel. No solo por la forma de ser del actor, cuyas entrevistas de promoción mostraban su carácter entre riquiño, malote y divertido, sino también porque asimila su personalidad al personaje hasta el punto que no podemos imaginar a otra persona que interprete mejor este papel.

Yay & Nay

Lo mejor: Su mensaje ecologista. Su simpleza la hace ir al grano. La elección de Jason Momoa como protagonista.

Lo peor: Excesiva duración. Los filtros de CGI para Nicole Kidman. Los diálogos son demasiado infantiles. La trama es previsible. CGI recargado en escenas de acción.

Puntuación

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