Mortal Engines (2018)

Mortal Engines 2018
Mortal Engines

Mortal Engines es la película basada en la primera de serie de cuatro novelas postapocalípticas escritas por Philip Reeve.

Como fantasía, Peter Jackson metió mano y consiguió realizar la película (también escribe parte del guion) a manos del director Christian Rivers, antiguo supervisor de efectos visuales.

Teniendo este dato en cuenta, tiene sentido que la propia película eche mano, en multitud de secuencias, de efectos visuales que machaconamente atacan al espectador una y otra vez. Al inicio, a decir verdad, la creación resulta bastante espectacular. Sin embargo, a medida que avanza el metraje, la saturación de tanto efecto acaba cansando a quien quiere disfrutar de una aventura de fantasía.

Fantasía y efectos visuales por un tubo

Desde luego, si lo que quieres es ver ciudades rodantes que se engullen unas a otras con un plantel de actores que corren más que Tom Cruise en cualquiera de sus películas, Mortal Engines no te va a decepcionar.

Sin embargo, si lo que buscas es una aventura divertida, con mensaje y acción, tengo que pararte los pies. Sí, es muy probable que disfrutes de las primeras secuencias a lo Mad Max made in Nueva Zelanda.

En este mundo distópico, las ciudades, para sobrevivir, deben comer recursos de otras ciudades. Para ello, se persiguen unas a otras. La ciudad más grande y devastadora es Londres, una especie de Las Vegas rodante con ínfulas de Immortan Joe.

Una mala adaptación literaria

El capitán de Londres (Hugo Weaving) es el villano e intenta ser derrocado por una chica con la cara desfigurada. Lo que vendrá después será un amasijo de diferentes historias que harán que tanto la protagonista como el ingenuo recolector de chatarra se busquen la vida para soportarse el uno al otro y formar una alianza para derrocar al malo malísimo.

Aunque lo realmente malo de Mortal Engines es la creación de un mundo irrisorio con demasiados arcos narrativos que aumentan la duración y el tedio. Todo se resume en que es una mala adaptación literaria al cine.

Como todos sabemos, el lenguaje fílmico y narrativo son diferentes. Peter Jackson lo entendió perfectamente con sus versiones de El señor de los anillos. Sin embargo, la épica aquí no es tal. Las subtramas son aburridas, los personajes faltos de carisma y la historia principal es mediocre.

No creo que en unos meses me quede ningún recuerdo de Mortal Engines. Quizá alguna escena del divertido Robert Sheehan comportándose como un dibujo animado. Poco más. Pero qué se puede esperar cuando lo más importante de una distopía como esta es mostrar efectos especiales en lugar de contar una historia con sentido.

Yay & Nay

Lo mejor: Efectos visuales.

Lo peor: La trama principal y varias subtramas que no aportan nada a la película. El personaje de Hugo Weaving como villano. Hay demasiadas escenas «de correr» sin sentido.

Puntuación

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