Nebraska (2013)

Nebraska

Sé que recomendar una película en blanco y negro y con el marcado aire independiente norteamericano de Alexander Payne no pega mucho con el gran público, pero el responsable de Entre copas (Sideways, 2004) o Los descendientes (The Descendants, 2011) llega en Nebraska a un punto que será difícil de superar en su próxima película. Bruce Dern (ganador del premio al mejor actor en el Festival de Cannes) interpreta a un jubilado que comienza a tener problemas de demencia y que pretende ir a recoger un “premio” (una de esas cartas en las que se le dice a quien lo recibe que ha ganado un millón de euros) a Nebraska. Su hijo, que ya sabe cómo es, para no tener más problemas decide emprender un viaje con su padre para recoger el premio, pero por el camino verán cómo lo que es un acto amable (acompañar a su padre en sus últimos días de lucidez) sacará a la luz cómo son las personas que circulan alrededor.

Alexander Payne conmueve, pero este drama no está exento de comedia, y es esa mezcla la que hace que durante estas dos horas no nos cansemos de ver a Bruce Dern diciendo verdades como puños, porque cuando llegas a una edad te dan igual las consecuencias porque, ¿qué va a pasar, que te metan en la cárcel? Nebraska es una de las mejores películas del año.

Lo mejor: Bruce Dern y June Squibb.

Lo peor: algunos personajes arquetípicos de un pueblo de Nebraska.

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