Es todo un logro conseguir que un personaje como Superman no quede ridículo en la época actual. Para lograr esta tarea, se ha tenido que crear toda la historia previa a la llegada del protagonista a la Tierra, teniendo como personajes principales a Russell Crowe y a Michael Shannon. La destrucción de Krypton y demás, de la mano de Zack Snyder y guion de David S. Goyer, pueden gustar o no, pero nadie puede negar el mérito de conseguir una película de superhéroes de 143 minutos que parezca una película seria.
Por otro lado, todos los elementos técnicos y actores cumplen perfectamente con sus roles, hasta que cada uno de los detalles que fuimos viendo en la trama se dejan de lado a la hora de la batalla final, que parece que dura una eternidad, rompiendo todo lo que se encuentra por el medio, sean edificios, coches, trenes, edificios, edificios y más edificios.
Lo mejor: una vuelta de tuerca a la historia de Superman.
Lo peor: la última parte de la película, que parece sacada de un capítulo de Dragon Ball.
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