Lo que esconde Silver Lake (2018)

Lo que esconde Silver Lake
Lo que esconde Silver Lake

Lo que esconde Silver Lake es lo que podría llamarse el nuevo cine negro de nuestra era. Con claras referencias a Hitchcock y a David Lynch, el protagonista, Sam (Andrew Garfield) se ve envuelto en la búsqueda de una chica que lo encandila una noche en una fiesta.

David Robert Mitchell escribe y dirige esta película tal y como lo había hecho en It Follows. Con bastante tino consigue un permanente estado de intriga metiéndonos en la cabeza de un personaje cuyas motivaciones no van más allá de espiar a sus vecinas, ir a fiestas y posponer el pago de su alquiler.

Viviendo un perpetuo estado de desidia, descubre a una chica que le devuelve la ilusión por vivir. Sin embargo, al día siguiente descubre que se ha volatilizado y empieza a obsesionarse con símbolos que pueden (o no) tener que ver con ella y con un submundo esperpéntico que haría las delicias del mismísimo Valle-Inclán.

Es una pena que ese magnetismo del comienzo pierda fuelle tras las experiencias que va viviendo el protagonista, a cada cual más loca.

Poco a poco nos adentramos en un mundo lleno de personajes ocultos para el común ojo de los mortales, contándonos a cada minuto que pasa más y más historias disparatadas.

Sin embargo, esta inclusión se vuelve insostenible cuando «descubrimos» qué ocurre. Y lo pongo entre comillas muy grandes. ¿Por qué? Porque al final solo tenemos claro que el protagonista está en un mundo loco y no hay escapatoria.

Yay & Nay

Lo mejor: Andrew Garfield. La obsesión por los símbolos.

Lo peor: Demasiada duración. El final no es satisfactorio.

Puntuación

Y tú, ¿qué opinas?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.