La forma del agua (2017)

La forma del agua

La forma del agua

No voy a esconderos que uno de los alicientes de La forma del agua para mí era volver a ver a Michael Shannon en un papel de malo. Ambientada en plena Guerra Fría, Guillermo del Toro nos vuelve a proporcionar otra obra de fantasía con un monstruo humanizado, una criatura que nos emociona más que los humanos que aparecen en pantalla.

Es el mundo fuera de las instalaciones en donde reside este semidiós latino el mundo deshumanizado y gris. Un mundo de destrucción e intereses. Un mundo, en definitiva, como el que suele construir Guillermo del Toro para sus películas.

Por eso La forma del agua no me parece todo lo original que podría llegar a ser. Sí, nos presenta a una mujer muda que vive su historia de amor con un monstruo pero no puedo evitar recordar a Doug Jones, quien interpreta este monstruo, en un monstruo anterior suyo: el Abe Sapien de Hellboy.

No diré que La forma del agua es una mala película. Quien lo diga no sabe reconocer el cuidado con el que está hecha, los maravillosos aspectos técnicos como la fotografía y efectos visuales, o su rica banda sonora, la dirección artística… Aun sabiendo que todo ello está realizado con sumo mimo, no he podido emocionarme con la historia que nos cuentan.

Guillermo del Toro intenta que conectemos con Elisa (Sally Hawkins), una chica muda que trabaja como limpadora en unas instalaciones gubernamentales junto con su amiga Zelda (Octavia Spencer). En sus ratos libres prefiere pasar el tiempo con su amigo Giles (Richard Jenkins) viendo la tele y escuchando música. En el trabajo será testigo de cómo un malvado Richard Strickland (Michael Shannon), el secuestrador de la criatura, lo maltrata y tortura.

Solo el Dr. Robert Hoffstetler (Michael Stuhlbarg) podrá echarle una mano a la desvalida Elisa que, en un principio, parece el personaje más débil de todo el reparto. A medida que avanza la trama se convierte en heroína. En una época en la que aflora el miedo y ser encarcelado por tu ideología, es Elisa quien es capaz de ir contra del establishment por amor.

El problema viene cuando el desarrollo de la historia recorre caminos ya vistos, no solo en el imaginario de Del Toro, sino también en el de otro tipo de películas de fantasía. Lo que más me disgusta es que, además, esa fantasía se parezca a la Disney más rancia en el que solo hay buenos y malos.

Yay & nay

Lo mejor: La banda sonora. Las actuaciones del reparto. Diseño artístico. Efectos especiales.

Lo peor: La poca originalidad de la historia. Ritmo demasiado bajo en varias escenas.

Puntuación

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