Jurassic World: El reino caído (2018)

Jurassic World: El reino caído (2018)

Jurassic World: El reino caído (2018) Cuando empecé a escribir este blog, el objetivo que me fijé era el de no tardar mucho en escribir sobre pelis. Si tardaba, corría el riesgo de que podía olvidarme de qué ocurría y qué me había enfadado tanto. Ahora me dispongo a hablar sobre Jurassic World: El reino caído unos meses después de haberla visto y corro el riesgo de olvidar comentar todo lo malo que podemos encontrar en el filme de Bayona.

Ya en la anterior película de Parque Jurásico, Jurassic World, se podía comprobar que la producción se realizaba solo para hacer caja. Pero es que en El reino caído el guion no hay por dónde cogerlo.

En las primeras escenas vemos cómo los protagonistas de la anterior película han llevado caminos separados. Ella es una activista en favor de los dinosaurios y él se dedica a la vida contemplativa construirse una casa al lado de su autocaravana.

La excusa para volver juntos a una isla llena de dinosaurios es absurda. Por un lado, a ella le ofrecen poder salvar a todos los dinosaurios de la isla de la primera peli. La isla va a colapsar, pero la necesitan para poder entrar en las instalaciones del Parque Jurásico y así sacar a todos los animales. La empresa que le ofrece esto lo hace para salvar a todos los dinosaurios y llevarlos a otra isla para que vivan felices y en paz. Así, sin segundas intenciones.

Como no podía ser de otro modo, si ella vuelve a la isla se quiere llevar a su exnovio vida porque claro, es alguien capaz de domar a los dinosaurios. Él está totalmente en contra pero lo convence invitándolo a una cerveza.

Finalmente, ya en la isla, el percal se descubre a los dos segundos y la maravillosa empresa de rescate se convierte en una empresa malévola que quiere dejar a todos morir en la isla, una isla a punto de ser devorada por su propio volcán. Es en este momento cuando ya cualquier sentido se da por perdido y protagonistas y secundarios comienzan a correr sin sentido para lograr sobrevivir in extremis.

Me dejo en el tintero maravillosos detalles como poder lograr encontrar sin buscarlo a un velociraptor en una isla como la Nublar. O que en la peli parece que la lava no te hace daño hasta que no te toca. O que no notes el calor y ni las nubes piroplásticas que evidentemente surgen con una erupción volcánica. O que parece normal hacer una transfusión de sangre entre distintas especies porque sí.

Pero esto son nimios detalles con lo que vendrá después, una trama que olvida aquellos homenajes que se hacían en Jurassic World y empieza su camino independiente: el de los dinosaurios digievolucionados, efectos especiales y carreras de un lado a otro.

La segunda mitad, que transcurre íntegramente en una mansión en el medio de la nada, es quizá lo más esperpéntico de todo. Ya no solo a nivel de trama, sino también a nivel de diálogos y montaje. Se supone que hay ciertas escenas que deberían dar miedo y lo único que vemos son los millones gastados en efectos especiales para traer tremendo bodrio a las pantallas.

El reino caído se convierte, quizá, en la peor película de la saga de Parque Jurásico por su vacío argumental, su batiburrillo de escenas inconexas y su nefasta gestión de la proporción de escenas repletas de CGI con escenas reales. Sustos de toda la vida, escenas repetidas de diferentes películas de la saga… En fin, cualquiera que tenga dudas sobre si ver o no esta peli, puede dejar de verla tranquilamente.

Yay & nay

Lo mejor: Efectos especiales.

Lo peor: Falta de comedia. Demasiado CGI. Un guion muy pobre. Demasiado irreal. Larga duración.

Puntuación

Estrella-amarilla1

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