Green Book (2018)

Green Book 2018

Aunque Green Book no me tenía muy buena pinta por el cartel (así de superficial soy), las buenas críticas, que estuviese nominada a los Oscar en la categoría de mejor película, que hubiese ganado el Globo de Oro a la mejor película de comedia, actor secundario y guion y que cuente con Viggo Mortensen eran motivos más que suficientes para darle una oportunidad.

Y no me ha defraudado. Más bien, me ha encantado su forma de plasmar el racismo de la época sin estridencias, de forma didáctica e incluso con buen humor.

Una road movie inspirada en una historia real

Peter Farrelly es el director encargado de ofrecernos una comedia con trasfondo. Sí, el director de Algo pasa con Mary o Dos tontos muy tontos. Su humor en Green Book es mucho menos absurdo y mucho más natural, además de ir de la mano de un Viggo Mortensen en estado de gracia.

El actor realiza un retrato impresionante de Tony Lip, un perdedor del Bronx que se gana la vida como segurata en el Copa. Necesitado de dinero tras el cierre del local, le ofrecen trabajar para un capo importante del barrio… pero él pasa. Prefiere ganarse la vida ganando apuestas de comerse 50 perritos calientes.

No parece un mal tipo, pero cuando descubre a dos obreros negros en su casa hablando con su mujer los ve como escoria. Sin embargo, acuciado por la necesidad de dinero, decide trabajar para un pianista negro como chófer durante dos meses, recorriendo Estados Unidos. Incluyendo el odioso Sur de los años 60.

Tratando el racismo desde una óptica sencilla

Mientras que Farelly hacía humor absurdo con sus anteriores películas, aquí trata problemas como el racismo mostrando lo absurdo de su existencia. La gira de un elitista Dr. Shirley, presentado como una proeza de la música y la educación, se enfrenta a la dura realidad: cuando actúa, todo son alabanzas. Tras el escenario, es un negro más.

El libro verde que da título a la película actúa como un objeto omnipresente que no aparece demasiado en pantalla pero todos sabemos que está ahí. Hay hoteles para blancos, hoteles para negros. La segregación no solo implica hospedarse en sitios diferentes, sino también un trato diferente

Al fin y al cabo, Farelly nos cuenta una historia real de cómo forjar una amistad sobre lo más estable del mundo: el respeto.

Yay & Nay

Lo mejor: Las interpretaciones del dúo protagonista. No intenta ser moralista. Ambientación. Banda sonora.

Lo peor: Es previsible sobre todo en el último tramo de metraje.

Puntuación

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