El candidato (2018)

El candidato
El candidato

Hubo un tiempo en el que los candidatos en política eran analizados solo por su vida pública y no por lo que hiciesen de puertas para dentro.

No sé cómo ha cambiado todo, pero en un universo cercano, El candidato habría sido la típica película nominada a mejor director, actor y actriz principal, guion… sin ser demasiado dramática ni tener demasiado carisma como película.

En este caso, Jason Reitman nos muestra la historia de Gary Hart en los 80, el perfecto candidato a liderar el Partido Demócrata en las primarias para las elecciones del 84 y 88 en las que compitieron Walter Mondale y Michael Dukakis contra Reagan y George H. Bush. El candidato perfecto si la prensa se hubiese alejado de la vida personal del candidato.

Una carrera presidencial truncada por la negativa a hablar sobre la vida personal

Jason Reitman pasa por las primarias del 84 muy rápidamente para centrarse en el carisma de Hart para ganar las de las elecciones del 88. Unas primarias en las que parecía aunar los valores de la juventud y de la América profunda.

Sin embargo, sus evasivas a hablar sobre su matrimonio en El candidato le acarrean problemas con la prensa. Recordemos que, durante unas primarias, los periodistas acompañan a los candidatos en su gira por Estados Unidos para relatar los pormenores de su vida, obra y persona.

Pero Gary Hart no es así. Prefiere hablar sobre sus promesas políticas e ideas para un futuro Estados Unidos. La presión de la prensa le puede y comienza a mostrar una cara no tan amable cuando las preguntas sobre su matrimonio comienzan a ser constantes.

El candidato como dilema en prensa

En realidad, lo importante en El candidato no es la vida amorosa de Gary Hart, sino si la prensa debe o no mostrar al público la vida privada de un presidenciable. ¿Hablamos de vida privada simplemente? Si la moralidad de la vida privada de un presidente es de un modo, ¿lo es así también en su vida pública? Si miente a su mujer, ¿no mentiría también a sus electores?

Ese es en realidad el dilema que se nos presenta y lo realmente interesante. ¿Cómo es posible que la prensa se mantuviese callada en los casos de Kennedy, Johnson o los mismísimos Eisenhower y Roosevelt mientras que airea las sábanas de Hart sin la misma consideración?

De todos modos, y pese a que para nada está mal rodada, El candidato decepciona en su desarrollo aunque no es sus interpretaciones. No profundiza en las razones por las que se expone la vida privada de Hart por la prensa, el sector del filme peor dibujado por un guion que en ningún momento analiza las intenciones del candidato. Solamente vemos lo que él quiere que veamos.

Yay & Nay

Lo mejor: La reflexión sobre si la vida privada es el ejemplo del comportamiento que puede tener alguien en su vida política. El reparto. La fotografía.

Lo peor: La poca profundidad del personaje principal en el guion. El ritmo de su segunda mitad.

Puntuación

Etiquetas:

Y tú, ¿qué opinas?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.