Agua para elefantes (2011)

Agua para elefantes

Agua para elefantes se basa en el libro homónimo de Sara Gruen. Si bien la película es una oportunidad desaprovechada para volver a mostrarnos la grandiosidad del cine clásico, aun podemos encontrar diferentes motivos por los que no odiar una película con unos actores o sobreactuados o faltos de sentimiento.

La historia trágica del protagonista le hace dejar su prometedora carrera como veterinario. Casi sin quererlo, en los años de la Gran Depresión, entra a formar parte de un circo ambulante. Poco a poco irá ganándose la confianza del dueño y, a la par, comenzará una relación con la mujer de este. La trama se irá moviendo en torno al alcoholismo, las ansias de poder, el maltrato a los animales y la historia romántica.

Y qué pena que nos lo cuenten de la forma en que lo hacen. En primer lugar, observamos la primera escena en la que un señor mayor recuerda su vida ante otra persona. Es en ese preciso instante cuando sabremos que no vamos a ver una historia original y rompedora, sino un relato clásico dentro de los dramas románticos.

En concreto, lo que vemos es una edulcorada historia de amor que bien podría estar ambientada en una época distinta de la Gran Depresión. No solo por incluir publicidad subliminal del ketchup Heinz con un bote típico actual, sino también porque casi no vemos rastro de esa gran crisis económica ni en los protagonistas ni en los secundarios y, mucho menos, en los extras.

Yay & nay

Lo mejor: Fotografía. Una buena historia de fondo.

Lo peor: El recurso de contarlo todo como un flashback. Elenco principal. Demasiado metraje. Poca química en la pareja principal.

Puntuación

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