Roma (2018)

Roma 2018

Los Oscar se acercan y he dejado para el final la película nominada que tenía más accesible: Roma.

La película, que puede verse en Netflix, retrata la vida a principios de los 70 en el barrio de Roma en Ciudad de México. Entendemos, por lo tanto, que retratará los recuerdos del propio director, Alfonso Cuarón, en su niñez.

Roma es, sin lugar a dudas, el proyecto más personal de Cuarón. No me refiero solo a su papel en dirección, sino que también se ha encargado del guion, de ser cámara y montar la película (en esto último colaborando con con Adam Gough).

Desde luego, estamos ante un proyecto que incluye el disfrute de sensaciones que, en muchos casos, sobrepasan la acción y la trama en sí. Experimentamos al soledad, la vida en familia, el cariño, el desdén, el miedo, el desconcierto…

Todo ello, desde la perspectiva de Cleo (Yalitza Aparicio), una empleada del hogar que además cuida a los hijos de una familia de clase mediaen la cual el padre está ausente la mayoría del tiempo y la madre parece estar a punto de explotar por el estrés de lo que parece inminente ruptura con su marido.

Jugando con la técnica para despertar emociones

Si por algo destaca Roma es, sin duda, por los aspectos técnicos. Su fotografía en blanco y negro destaca el bullicio de México pero también las miradas más íntimas de los personajes.

El plano inicial de los títulos de crédito es, en toda regla, una declaración de intenciones. La simple limpieza de una terraza no es más que una metáfora del peso que tendrá Cleo en el resto de la trama incluso en la escena-espejo en la playa: las olas, el silencio, el avión…

Esta dicotomía entre el bullicio y la tranquilidad es expuesta, hasta la saciedad, con travellings laterales y planos panorámicos, tiene su máxima exposición en las escenas relacionadas con la masacre del Jueves de Corpus ocurrida en el verano de 1971 en Ciudad de México.

Este tipo de planos son un recurso muy llamativo y vistoso que personalmente me atraen en cualquier momento pero, utilizados continuamente, acentúan la falta de acción de Roma y provocan mi desinterés en escenas posteriores.

Carencia de ritmo para la presentación del conflicto

Si me produce cansancio el uso (y abuso) de ciertos planos «rebuscados», otro aspecto que no ayuda es el ritmo extremadamente pausado en la mayoría de las escenas.

Y pese a que reconozco que algunas escenas son impactantes visualmente y por contenido, no son suficientes para mantener mi interés a flote durante las más de dos horas que dura la película. Mucho menos si no logro empatizar con la protagonista al carecer esta de fuerza narrativa y carisma.

He esperado al final de la carrera de los Oscar para estar in the mood para ver Roma y, aun así, no me ha llegado a convencer. De todos modos, espero que México vuelva a triunfar en la gala porque, a ver, es México ¡y hay que ir siempre con México a tope!

Yay & Nay

Lo mejor: Fotografía y montaje. La recreación de Ciudad de México en los años 70. La escena de la masacre.

Lo peor: Ritmo lento. No he logrado empatizar con la protagonista.

Puntuación

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