San Andreas (2015)

San Andrés

¿Recordáis a Carlton Cuse? ¿Ese mexicano que, junto a Damon Lindelof, hizo reventar cerebros con Lost? Pues ahora lo tenéis aquí presente escribiendo el guion de San Andrés, la última ida de olla de Brad Peyton, quien tiene en su currículo obras maestras del desfase como Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosaComo perros y gatos: La venganza de Kitty Galore. Dicho esto, ¿qué me hizo verla? Bueno, pues pasaba por delante y había que verla para poder criticarla. Con toda una gran declaración de intenciones en sus primeros minutos, San Andrés nos presenta al último personaje encarnado por ese maravilloso actor llamado Dwayne Johnson, The Rock. Ahora interpreta a un piloto de helicóptero de los bomberos que va a rescatar a una chica en apuros. Para ello, mete su helicóptero en un cañón estrecho que, tras ver Everest, me parece, más que nunca, imposible. Para rescatar a una chica atrapada en su coche en esa brecha de tierra, se descuelga un compañero, pero como es tonto del culo se queda enganchado. Así que The Rock, como es un gran bombero, deja el piloto automático del helicóptero y se descuelga él mismo para salvarlos a todos. Esta es la primera secuencia. Ahora bien, lo que viene después, con unos grandes terremotos que destruyen todo lo que pillan a su paso, es demencial.

Todo comienza con The Rock haciendo unas labores de comprobación o mantenimiento de un helicóptero. El caso es que recibe una llamada de su mujer justo cuando comienzan los temblores… y se va a por ella. Es decir, eres un bombero. ¿No se supone que estás trabajando y que debes salvar vidas, y no precisamente a tu mujer, diciéndole que vaya a la parte más alta del edificio porque es la zona más segura? Esto es algo que se repite: la zona más segura en un terremoto es la parte más alta de un edificio. ¿Pero cómo…? Entre estas cosas que me sacan de quicio y la crítica velada a esas personas que saquean en momentos de desastres naturales, cuando los protagonistas y secundarios no hacen más que saquear coches, teléfonos, ropa, etc., me ponen de mala leche. Encontrarle sentido a este desastre de edificios cayéndose sin hacer una mínima mención al supuesto número de muertes que producirían unos terremotos de este calibre es, cuanto menos, improbable. Eso sí, los efectos especiales obtienen una notaza, la verdad sea dicha: las ondas creadas por terremotos en la tierra son espectaculares.

Lo mejor: Efectos especiales.

Lo peor: Que intenta parecerse a El día de mañana pero San Andrés es absurda.

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