North by Northwest – Con la muerte en los talones (1959)

Hoy estuve viendo varios diseños de Saul Bass y me apetecía escribir sobre Con la muerte en los talones, uno de los clásicos más reconocibles de la obra de Alfred Hitchcock. Mientras que casi todo el mundo conoce la obra del director, solo unos pocos son conscientes del trabajo del gran diseñador Saul Bass, un diseñador gráfico cuyo estilo ha trascendido a las modas. Podéis echarle un ojo a la obra de Saul Bass en esta página web, donde no sólo encontraréis sus famosos carteles de películas, sino también algunos de sus otros trabajos. Como ejemplo, sobre estas líneas tenéis un fotograma de los títulos de crédito iniciales.

El ingenio y la imaginación de Saul Bass nos sirve de ejemplo para saber de qué tipo de gente se rodeaba Hitchcock para hacer sus películas: solamente de los mejores. Desde el inicio, así nos hacen partícipes de lo que veremos a continuación: un rediseño de las técnicas de rodaje y visualización para llevarnos a un estadio más de la evolución de la industria cinematográfica.

Este salto a otro tipo de cine viene de la mano de una forma de contar la historia, de nuevo, de forma diferente. Roger Thornhill, interpretado por el omnipresente hitchcockiano Cary Grant, es un publicista del montón, que lleva una vida más o menos normal y que está tomando algo en la cafetería del Hotel Plaza. Por una casualidad fortuita, casi como te ocurren las cosas en la vida, mientras el botones del hotel dice en alto que George Kaplan tiene una llamada, Roger Thornhill lo llama. Y me diréis… ¿Qué más da? El problema viene en que justo, en ese momento, unos espías interpretan que, el agente de la CIA que están buscando llamado George Kaplan es, en realidad, el publicista normalucho Roger Thornhill. Bueno, normalucho sin tener en cuenta el encanto de Cary Grant, por supuesto.

La elección del protagonista fue muy acertada. ¿Os imagináis a James Stewart o a Gregory Peck, primeras opciones para el rol protagonista, interpretando este personaje irónico y sarcástico, malintencionado y burlón? Hitchcock fue capaz de llevar este proyecto a cabo y convertirlo en un éxito gracias a la complicidad de Cary Grant con el guion, incluso haciendo que el actor sobreactuase más de lo normal para que en cierto momento se burlasen de él. Este equipo cómplice de director-actor ya había dado sus frutos en Sospecha, Encadenados Atrapa a un ladrón.

Con la muerte en los talones - Cartel

Es una pena que la dictadura española realizase varios cortes de metraje. Actualmente, podéis ver la película con esas escenas añadidas tanto dobladas como en versión original dentro de la película doblada. El peor recorte de todos es aquel que se realizó en el vagón de tren en la escena entre Eva Marie Saint y Cary Grant: toda la sensualidad se va al garete no solo cambiando el diálogo, sino también borrando minutos. Sin embargo, los censores no se dieron cuenta de uno de esos momentos que encierran otro doble sentido: el momento del final donde el tren entra en el túnel.

En cuanto al rodaje, del guion se encargó Ernest Herrmann, reuniendo cuatro guiones distintos, con la ayuda de Hitchcock que, aunque no aparezca en los créditos, siempre se implicaba diseñando escenas o desbloqueando dificultades de la trama, como quién es en realidad George Kaplan. La MGM se entusiasmó tanto con la película que casi le dicen a Hitchcock “shut up and take my money” para hacerla. Aunque, ahora que lo pienso, es eso básicamente lo que hicieron. Sin embargo, no tuvieron en cuenta los problemas a los que se enfrentarían a la hora de rodar: las escenas en Naciones Unidas y en el Monte Rushmore.

En Naciones Unidas estaba prohibido sacar fotos o rodar. Básicamente, es un asunto de seguridad. Y digo “estaba” porque resulta que para La intérprete la ONU dejó rodar en sus instalaciones. El rechazo al permiso pedido por Hitchcock para rodar en el mismo sitio decía que no era imprescindible para el director rodar allí para hacer la película. Pues bien, el director inglés, ni corto ni perezoso, entró con cámaras ocultas para conseguir una reproducción totalmente fiel de dichas instalaciones. Por una parte se utilizaron imágenes de las cámaras ocultas y, por otro, se utilizaron para recrear las salas que aparecen en la película.

Con la muerte en los talones - Cartel

Por si fuese poco, apareció el problema de la grabación en el Monte Rushmore, donde están esculpidas las caras de cuatro presidentes de EE. UU.: George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. El gobierno rechazó el permiso pedido por Hitchcock para poder rodar en las caras de los presidentes, así que se tuvo que realizar una maqueta para poder rodar en ella. Habría sido magistral que, tal y como se ideó en algún momento, los protagonistas se escondiesen en la nariz de un presidente pero uno de ellos estornudase y los descubriesen en su escondite.

Sin embargo, aunque estas escenas seguro que fueron las más difíciles de rodar, lo que ha quedado en nuestra mente y es un tema recurrente en todos los homenajes a Hitchcock es la escena donde Roger Thornhill llega a una parada de autobús donde literalmente no hay nada salvo la parada y, poco a poco, se va dando cuenta de que un avión de hélices, que en teoría está fertilizando unos campos que en realidad no existen, le ataca. La acción en esta escena se nos queda grabada porque sabemos, a ciencia cierta, que al héroe le espera una trampa cuando él se espera un colaborador. Este es uno de los trucos que le gustaba realizar mucho a Hitchcock, de la misma manera que le encantaba jugar con el espectador dándole por sentado que en ciertos momentos se produciría un ataque… cuando en realidad no pasa nada.

Suspense, acción, intriga y… humor. Esos son los cuatro ingredientes de Con la muerte en los talones que hacen de ella una de las mejores películas del cine. Dos horas de puro thriller en los que el espectador disfruta con el juego de las identidades porque, en realidad, estamos ante una película de espías.

Con la muerte en los talones - Fin

A continuación os dejo una serie de imágenes de esas que me gusta tener para revisar de vez en cuando: carteles de la peli, fotos del rodaje y fotogramas. Podéis hacer clic en la imagen para poder comentar en ella o por si queréis verla en más tamaño.

Carteles de Con la muerte en los talones

Fotos y fotogramas de Con la muerte en los talones

0 comentarios en “North by Northwest – Con la muerte en los talones (1959)

  1. Excelente película, ejemplo del género, digna de verse de vez en cuando o, simplemente, para reencontrarse con el cine después de visionar una tanda de telefilmes o películas que no le le llegan a esta ni a los talones 🙂 Ah, y una mención al inteligente villano de Mason, aquí sin la espada como en el prisionero de Zenda.

    • A veces pienso que cuando nos gusta una peli de ahora en realidad sólo es buena en comparación con sus coetáneas… Porque el panorama del cine actual deja mucho que desear. Luego te pones a ver una peli de los 50, no esta, sino una random, y flipas de lo buena que es. Todo hay que verlo en su contexto 😉

      • En todas las épocas del cine hay ejemplos de buenas y malas producciones; la diferencia de contexto: como comentas, puede estar en la profesionalidad y el oficio que había, ahora todo se reduce a FX y marketing.
        Otro dato, que creo ya he comentado, es el exceso (para mí) de remakes, biopics, reboots, etc. Y, por último, los diálogos descuidados, planos o semi-comic o su contrapunto de frases saturadas de chistes de sal gorda. 🙂 🙂

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